La OCDE rebaja su previsión de crecimiento para España en 2023 y 2024, aunque espera un rebote en 2025

La OCDE rebaja su previsión de crecimiento para España en 2023 y 2024, aunque espera un rebote en 2025

Pide un ajuste fiscal más fuerte y que el Gobierno compense cualquier mayor gasto en sus prioridades con recortes en otras áreas

MADRID, 29 (PRENSA EUROPA)

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) ha revisado a la baja en una décima su previsión de crecimiento para España en 2023 y 2024, que cifra ahora en el 2,4% y el 1,4%, respectivamente, al tiempo que anticipa una recuperación de la actividad hasta 2025, cuando el PIB La expansión se estima en un 2%.

Pese a la revisión a la baja, España seguirá creciendo significativamente por encima de la media esperada para la zona euro, cuyo PIB aumentará un 0,6% este año, un 0,9% el próximo y un 1,5% en 2025.

En sus nuevas proyecciones, la OCDE señala que la demanda interna será el principal motor del crecimiento en estos años, aunque prevé una moderación del crecimiento del consumo privado y la inversión debido a las ajustadas condiciones financieras y la persistente inflación en 2024, antes de recuperarse en 2025. …

El endurecimiento de la política monetaria está influyendo en la actividad», resume en su informe, donde destaca el endurecimiento de los criterios crediticios para los préstamos a empresas y consumidores y el aumento del coste de los préstamos para todos los sectores sin olvidar que «los hogares están muy expuestos al aumento de los tipos de interés», ya que el 70% de las hipotecas se basan en tipos variables.

Asimismo, el ‘think tank’ de economías avanzadas advierte de que la demanda exterior sustentará el crecimiento menos que en años anteriores y destaca que el crecimiento de las exportaciones y las importaciones se ha ralentizado en los últimos trimestres al descender la actividad en los principales socios comerciales de España.

En cuanto al empleo, su análisis destaca la solidez demostrada por el mercado laboral y prevé que la tasa de desempleo se moderará este año hasta el 12%, frente al 12,9% en 2022, manteniéndose estable el próximo año y reduciéndose hasta el 11,8% en 2025.

De esta manera, la OCDE confía en que la esperada disminución gradual de las presiones inflacionarias, junto con la resiliencia del mercado laboral y la implementación de proyectos en el marco del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia (PRTR), apoyarán el crecimiento en 2025.

En cualquier caso, advierte de que las perspectivas están rodeadas de importantes riesgos, entre ellos una nueva escalada de conflictos geopolíticos que impulsará los precios de la energía y la inflación, empeorando las perspectivas económicas de los principales socios comerciales de España.

Además, una lenta implementación del RETC podría desacelerar el crecimiento más de lo esperado, mientras que una mejora más rápida de lo esperado en el entorno internacional y un mayor impacto de los fondos europeos respaldarían la actividad.

RECUPERACIÓN DE LA INFLACIÓN.

Las nuevas previsiones de la OCDE para España confirman la expectativa de que la inflación armonizada será este año del 3,5%, con una recuperación hasta el 3,7% en 2024, para moderarse sustancialmente en 2025 hasta el 2,3%.

En el caso de la tasa subyacente, que excluye el efecto de la energía y los alimentos, la previsión apunta a que se situará en torno al 4,3% este año y se moderará hasta el 3,1% el año que viene, descendiendo hasta el 2,2% en 2025.

“Se espera que la inflación se recupere en el primer semestre de 2024, ya que las medidas para reducir la inflación de los precios de la energía se eliminarán gradualmente a partir de diciembre de 2023”, advierte la institución con sede en París, subrayando que los aumentos de precios volverán a moderarse hacia finales de 2024 y 2025.

UNA CONSOLIDACIÓN FISCAL MÁS FUERTE.

En cuanto a las cuentas públicas, aunque la OCDE reconoce en sus proyecciones la tendencia a la baja del déficit presupuestario, advierte que “es necesaria una consolidación fiscal más fuerte y sostenida” para mantener la deuda en una trayectoria descendente y crear espacio para los gastos relacionados con el envejecimiento. y que mejoren el crecimiento.

De esta forma, mejoró sus previsiones de déficit, que cerrará este año en el 3,6% del PIB para reducirse en 2024 al 3,2% y al 3,1% un año después, cuando hace un mes auguraba un desequilibrio negativo del 3,8% en 2023 y 3,5% en 2024.

En este sentido, espera que la mayoría de las medidas para combatir el aumento del coste de la vida finalicen en diciembre de 2023 y que las reducciones de impuestos sobre la energía y los alimentos se eliminen gradualmente en el primer semestre de 2024.

En cuanto a la deuda pública, la OCDE espera que esté por encima del 109% del PIB este año y alrededor del 110% en los próximos dos años, en línea con proyecciones anteriores.

Para aumentar la productividad y la innovación, recomienda centrar los esfuerzos en promover proyectos de I+D a través de asociaciones entre empresas e institutos de investigación, y en reducir las diferencias regulatorias entre regiones.

Asimismo, para cumplir los objetivos de lucha contra el cambio climático considera que será necesario un régimen fiscal más respetuoso con el medio ambiente, con una base imponible más amplia y menos exenciones.

COMPENSAR CUALQUIER AUMENTO DE GASTOS.

De este modo, si bien para el secretario general de la OCDE, Mathias Cormann, es del todo adecuado que un Gobierno electo decida aumentar el gasto en áreas que considera prioritarias, sería adecuado compensarlo con ajustes en otras consideradas menos importante.

«Es una cuestión de reequilibrio», subrayó el australiano, destacando que «es totalmente apropiado e importante que los gobiernos electos apliquen su agenda», pero también advirtió de la importancia de «compensar cualquier aumento del gasto en prioridades más altas con reducciones». » en el gasto en áreas comparativamente de menor prioridad.

Asimismo, la economista jefe de la OCDE, Clare Lombardelli, recomendó al Ejecutivo español realizar revisiones del gasto y más análisis coste-beneficio de las medidas, mientras que en términos de ingresos considera que España podría hacer más en términos de evasión fiscal, recaudación de impuestos, uso de métodos electrónicos y también la ampliación de las bases imponibles del IVA y del medio ambiente.