15 años para la mujer que decapitó a su pareja en Castro Urdiales

15 años para la mujer que decapitó a su pareja en Castro Urdiales


Santander (EFE) que entregó a una amiga, y en noviembre el jurado popular la declaró culpable.

En la sentencia, el magistrado que preside el juicio de primera instancia considera que concurre el agravante del parentesco. Además, en concepto de responsabilidad civil, impone el pago de una indemnización de 18.000 euros al hermano de la víctima y de 20.000 euros a cada uno de sus dos hijos.

Contra la sentencia existe recurso de apelación ante el Tribunal Superior de Justicia de Cantabria.

La resolución da por probado que la mujer «participó activamente en la ejecución de los actos que causaron la muerte» de su pareja, «con la intención de aprovechar económicamente sus bienes y dinero», «habiendo sido nombrada por este heredero universal en su voluntad».

Se descarta el delito de homicidio

Por el contrario, la sentencia indica que no considera probado que previamente le suministró «una dosis alta de diazepam para acabar con su vida, eliminando así cualquier posibilidad de defensa por su parte», lo que descarta el delito de homicidio, como se solicita. por las acusaciones.

La sentencia añade que “la acumulación de pruebas de carácter indicativo, junto con el hallazgo directo de la cabeza de la víctima y el resultado de las investigaciones practicadas, llevaron al jurado a considerar suficientemente creíble que la acusada matara a su pareja”.

“Ella se deshizo del cadáver y le dio el cráneo a su amiga, lo que la hizo creer que la caja contenía juguetes sexuales, sabiendo que el informe de los familiares de su pareja conduciría a una investigación policial que probablemente conduciría a una búsqueda de su cuerpo. domicilio”, añade la sentencia.

La sección tercera de la Audiencia de Cantabria juzgó a Carmen MG EFE/ Román G. Aguilera en Santander en mayo de este año

La acusada era heredera universal de su pareja

Sobre el motivo de quedarse con la calavera, la resolución judicial entiende que “solo el imputado puede responder”. Recuerda que “ella era beneficiaria del tercero libremente disponible en el testamento de su pareja, se constituía como heredera universal y era objeto de herencia de la casa en la que residía la pareja”.

De la sentencia se infiere que, en lugar de esperar la declaración de muerte lejana en el tiempo (diez años desde la desaparición), el acusado dejó el cráneo en un lugar localizable. Así, se podía confirmar la muerte del testador sin esperar a esos plazos y podía acceder a la herencia en la parte que le correspondía.

15 años de prisión por la decapitación de Castro Urdiales
En la imagen, el imputado llegando a la Audiencia Provincial de Cantabria, en Santander – EFE/Román G. Aguilera

Además, señala que, en el juicio, el imputado no ofreció una explicación razonable que pudiera desvirtuar la prueba incriminatoria válida aportada. Esta falta de explicación es un «elemento corroborante de las tesis acusatorias».

La sentencia destaca que, además de la calavera, había “numerosos elementos de prueba” en el acervo probatorio y testigos que declararon en el juicio y contradijeron las declaraciones del acusado.

“Tenemos que imponer la pena máxima, porque no podemos dejar de considerar el hecho de la decapitación de la víctima y el ocultamiento del resto del cadáver, acciones que tienden a la desaparición de prueba para la acusación que va más allá de un autoencubrimiento impune. y cuya desaprobación debe ser máxima”, dice la frase.

Y añade: “Depende del condenado que algún día se encuentre el resto del cuerpo”.