Tortugas en libertad, símbolo de la conservación en la Amazonía

Tortugas en libertad, símbolo de la conservación en la Amazonía


Por Paula Bayarte |

Iquitos (Perú) (EFE).- En medio del caos de mototaxis y palmeras, en una de las principales plazas de Iquitos, ciudad ubicada en el corazón de la Amazonía peruana, hay cientos de huevos de tortuga taricaya que, cuando eclosionan, irán a su hábitat natural, donde serán símbolo de conservación y turismo sostenible.

Aunque cronistas del siglo XVIII describieron con asombro las inmensas poblaciones de estas tortugas en los ríos amazónicos, la especie estuvo a punto de desaparecer por su explotación y consumo humano en el siglo XX.

Para conservarlo, la Reserva Nacional Pacaya Samiria ha llevado a cabo en los últimos años proyectos de repoblación que, gracias a la alianza de varios actores, ahora se están replicando en otras partes de la cuenca amazónica.

La liberación de las tortugas.

La celebración de la suelta de alrededor de 4.000 taricayas es un proyecto liderado por el Grupo AJE, al que se han sumado entidades públicas, que este año celebra su cuarta edición con el objetivo de promover la educación ambiental y el turismo sostenible.

“Aunque somos nativos de esta zona, nunca hemos conocido esta especie, para nosotros esto es algo feliz porque nuestros hijos están aprendiendo lo que muchos de nuestros antepasados ​​vieron y ahora estamos orgullosos”, dijo el Tte. Gobernador de la Comunidad San José de Lupuna, José Pacaya Maytahuari, minutos después de la liberación de las tortugas.

Su comunidad de 550 habitantes es testigo y parte del ritual de dejar en su hábitat natural a miles de pequeñas tortugas que descendían por una suave pendiente que las dejaba en el río Nanay, afluente del Amazonas.

Fotografía de tortugas taricaya después de eclosionar, en Iquitos (Perú). EFE/Paula Bayarte

Habiendo nacido bajo la mirada de los escolares de la ciudad, ahora eran otros niños de la comunidad quienes cuidadosamente los guiaban por el camino hacia el agua.

cadena de conservación

Desde 2019, Grupo AJE compra huevos de taricaya de comunidades cercanas a la capital para que nazcan en pequeñas playas artificiales instaladas en diferentes barrios de Iquitos para que la población pueda ver y conocer esta especie.

Cada tortuga pone de 20 a 35 huevos, el proceso de incubación dura aproximadamente 70 días y, apenas eclosionan en los terrarios, se trasladan a pequeñas piscinas durante unas semanas.

“Tratamos de no mantenerlos en cautiverio por mucho tiempo para que no pierdan sus instintos naturales”, explicó la regidora de Maynas, María Elena Lau.

La última etapa de este viaje de conservación es su liberación en varios puntos de la cuenca amazónica, como San José de Lupuna.

«Una tortuga que vive aquí desde hace miles de años»

“Estamos muy contentos, este es el final del proceso de eclosión y educación con los niños, el objetivo final es la educación ambiental para que se conserve una especie tan emblemática como la taricaya, que es una tortuga que vive aquí desde hace miles de años. . años”, explica a Efe Alberto Suárez, director global de sostenibilidad del Grupo AJE.

Los niños participan en una liberación de tortugas taricaya el 3 de noviembre de 2022 en Iquitos, Perú.  EFE/Paula Bayarte
Niños participan en la liberación de tortugas taricaya, en Iquitos (Perú). EFE/Paula Bayarte

Con una taricaya albina en sus manos, ejemplar especial del que solo nace uno de cada 10.000 cachorros, Suárez afirmó que el impacto en los niños es fundamental para que la conservación de la especie perdure para las generaciones futuras.

“Mi hermosa taricaya, bendito mi Dios que sabiamente te colocó en esta hermosa tierra de mi hermosa Amazonía”, decía uno de los poemas infantiles premiados en el festival.

Políticas públicas

El concejal destacó que se necesitan políticas públicas que promuevan la conservación de las especies para que sectores de la ciudad y comunidades se sumen a esta misión.

Recordó que, en la era del caucho, que comenzó a fines del siglo XVIII y se prolongó hasta el siglo XIX, se recolectaban huevos para extraer el aceite y utilizarlo como combustible, lo que sumado al alto consumo local provocó un disminución de la población y reproducción de la especie.

Ambos funcionarios coinciden en que este proyecto no pretende limitar el consumo de taricayas y sus huevos a las comunidades, sino un «manejo sustentable» del mismo, ya que estas tortugas forman parte de la dieta de muchos pueblos.

Además, Lau explicó que la recuperación de esta especie de tortuga puede posicionar a Iquitos y las comunidades cercanas como un destino turístico sostenible, algo que beneficiaría su desarrollo y protegería a las taricayas.

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