Tres desconocidos, un agujero sobre el timón, un viaje sin destino ni agua

Tres desconocidos, un agujero sobre el timón, un viaje sin destino ni agua


José María Rodrigues

Las Palmas de Gran Canaria (EFE).- Cuando los tres hombres se tiraron al agua el pasado 17 de noviembre en el puerto de Lagos para intentar dejar atrás una vida que no merece la pena vivir en Nigeria, no sabían dónde estaba el Alithini II. va., el petrolero a quien le encomendaron su destino. Porque no sabían, ni sabían cuántos días les esperaban en el mar, dos, cuatro, diez… varias semanas tal vez.

Y de eso dependía su vida, porque tenían comida suficiente para que cada uno llevara consigo cuando subieran al timón de aquel barco maltés. Después de los once días que duró el viaje, casi irónicamente, se quedaron con unos cuantos envases de comida sin abrir, pero no porque sobraran, sino porque era comida que no servía sin agua, y agua… a la primera.

Los tres polizones cuya historia dio la vuelta al mundo gracias a la foto tomada por el capitán de Salvamento Marítimo, que los encontró sentados sobre el timón de un carguero de más de 180 metros de eslora, no se conocían cuando realizaron el viaje.

La historia detrás de la foto.

Detrás de esa fotografía hay una historia de la que ahora se empiezan a conocer algunos detalles, ya que los tres se presentaron en la comisaría de fronteras del puerto de La Luz para explicar cómo sobrevivieron y, sobre todo, por qué no pueden regresar a Nigeria. ¿Pedir a España que les conceda asilo?

En cuanto al segundo, las personas que están en contacto con ellos prefieren no dar detalles todavía, hasta que las autoridades españolas evalúen el caso y los tres puedan salir de las comisarías donde se encuentran. Sobre el primero, accedieron a contar a EFE su historia de supervivencia, casi suicida.

La historia que sugiere la foto de los tres sentados al timón de un petrolero es tan descarnada que muchos dudan de que estuvieran allí desde que el Alithini II partió de Nigeria rumbo al puerto de Las Palmas de Gran Canaria. Eso intentaron argumentar los responsables del barco en un primer momento, hasta que se rindieron ante la evidencia de que los «restos» de comida encontrados por la Policía contenían envases con etiquetas de marcas propias nigerianas.

Por si había alguna duda, Salvamento ya aclaró que solo en el puerto de Las Palmas hay cinco precedentes desde 2018 de polizones que desembarcaron en ese mismo hueco sobre el timón.

En las primeras 24 horas perdieron la mayor parte de su suministro de agua, por lo que lo poco que les quedaba decidieron no desperdiciarlo en comida, porque instintivamente -o quizás por experiencia- sabían que la sed los mataría antes que el hambre. 🇧🇷

De hecho, los tres acabaron en el hospital nada más aterrizar, todos con una deshidratación severa, que estaba a punto de empeorar por beber agua de mar.

Momentos de absoluta desesperación.

En sus más de 250 horas en el océano, vivieron momentos “de absoluta desesperación, en los que uno confía en la deidad o en lo que cree”, dicen las fuentes.

En constante tensión, apenas dormían. Cierto es que en once días se durmieron de agotamiento, pero en su memoria no durmieron nada; la adrenalina y los nervios no se lo permitían.

Quienes hablaron con los tres intentan imaginar la desesperación de un ser humano por elegir el camino más arriesgado para huir de su país, cosa de no saber adónde va el barco que vas a llevar, ni cuántos días tendrás que aguantar, ni si habrá tormenta y el agujero donde te escondiste se convertirá en una trampa. Es por eso que a menudo aparecen coronas.

Cuando sintieron que el motor del camión cisterna disminuía la velocidad, supieron que estaban a salvo, que habían llegado a alguna parte. Solo entonces se aventuraron hasta el timón, donde los encontraron.

Era la madrugada del lunes 26 de noviembre y no sabían a dónde habían llegado, lo encontraron en el Salvamar que los transportaba al muelle deportivo de Las Palmas. Apenas se levantaron, pero tuvieron la lucidez de decir a los presentes: «Once días». EFE