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El ordenador de la acusada del crimen de Castro tenía clave de acceso y no estaba «anotada»

El ordenador de la acusada del crimen de Castro tenía clave de acceso y no estaba «anotada»

Se buscó ‘cuánto tiempo tarda en descomponerse un cadáver’ en noviembre de 2018 o ‘cómo destapar una motosierra’ en febrero de 2019

SANTANDER, 14 de noviembre (Diario de Cantabria) –

El ordenador de la casa donde la acusada de decapitar a su pareja en Castro Urdiales, Carmen Merino, vivía con la víctima, Jesús María Baranda, en la que se encontraron registros ‘sospechosos’, estaba a su nombre, al igual que la contraseña principal de la cuenta , y requería una contraseña de acceso -identificación de usuario-, contraseña que no estaba «grabada» con el equipo.

Además, en la residencia había un ordenador portátil, cuyo sistema operativo fue reinstalado (operación que, entre otras consecuencias, conlleva la pérdida de información) a las 11:35 horas del 12 de abril de 2019, es decir, tres días después de la desaparición. del hombre fue reportado (aunque familiares y amigos lo vieron por última vez en febrero). Su cráneo fue encontrado en septiembre, dentro de un paquete que el acusado le habría dado meses atrás a una amiga para que se lo quedara, alegando que contenía juguetes sexuales.

En la sexta sesión del jurado contra Merino, que continúa esta semana en la Audiencia Provincial de Cantabria y que se enfrenta a 25 años de prisión por homicidio solicitado por la fiscalía, los agentes a cargo del perito informático y quienes realizaron la inspección ocular de la casa del matrimonio (calle Padre Basabe, 12, del municipio) y los restos mortales (encontrados en casa de su amigo, pero inspeccionados en el cuartel de la Guardia Civil).

Los peritos que analizaron muestras de los imputados (orina y cabello) y tejidos del cráneo también afirmaron que dieron positivo a ‘Diazepam’, pero no pudieron determinar en qué cantidad y por tanto los efectos que provocó.

CUANTO TIEMPO SE TARDA EN DESCOMPONER UN CUERPO O DESCARGAR UNA SIERRA

El primero declaró por videoconferencia y explicó que los registros informáticos ‘sospechosos’ realizados antes y supuestamente después del crimen y que estarían relacionados con los hechos, se realizaron en una computadora que requería una contraseña y que ya no se indica en a simple vista (a diferencia de lo dicho por la acusada, que señaló a su amiga al asegurar que tenía acceso al apartamento y al equipamiento).

Estos efectivos corroboraron ante la Sala de la Sección Tercera de la AP las frases ingresadas en los buscadores de esta computadora de escritorio (una Apple iMac). Los resultados puntuados incluyen ‘cuánto tiempo tarda un cuerpo en descomponerse’ escrito en ‘Google’ el 10 de noviembre de 2018 a las 12:58 p.m.

Este dispositivo también fue investigado en otra fecha ‘si mi esposo desaparece, igual cobraré la pensión alimenticia’ (Merino y Baranda estaban saliendo, pero no estaban casados ​​ni tenían un lugar de hecho) o ‘comprar una motosierra eléctrica’, ya realizado en 2019, el 18 de febrero.

En relación con lo anterior, y en el historial de navegación que fue eliminado y posteriormente recuperado, los expertos en informática encontraron (esta vez en el canal de videos de ‘YouTube’) ‘cómo armar una motosierra nueva’, y también ‘cómo destapar’ dicha herramienta. , a las seis de la mañana del 26 de febrero.

Y en ese momento, concretamente a las 6:07 horas, encontraron el cateo ‘Embrague de motosierra y bomba de aceite: cómo desmontar, ver fallas’, tal y como presentaron ante los miembros del juzgado encargado de investigar los hechos.

Los agentes, ingenieros de formación que trabajan en el servicio de Criminalística de la Guardia Civil, también aludieron a las preguntas de las partes sobre direcciones de correo electrónico y contraseñas que estaban “anotadas” en un post-it amarillo, detallando que accedieron solo a una de ellas. ya que las otras claves señaladas «no eran correctas».

INSPECCION OCLOGICA DEL PISO DE LA PAREJA Y DEL CRANEO EN EL CUARTO

Sus compañeros encargados de la inspección visual del dúplex donde vivían Merino, un sevillano de 64 años, y Baranda, un banquero vizcaíno jubilado que tenía 67 años cuando desapareció, indicaron que había tres ordenadores, un ordenador de sobremesa, un portátil y un iPad, además de tantos post-its diferentes, pegados unos encima de otros y que se encontraban en una de las habitaciones de la planta superior.

No vieron nada raro en la casa, como muebles trasladados de un lugar a otro o una motosierra -“nosotros no”, dijeron-, ni manchas marcadas en las paredes, pisos o techos.

Y aunque usaron luz forense -se usa para detectar evidencias que los ojos de los investigadores no pueden percibir a simple vista- en una de las habitaciones, el resultado fue negativo.

Respecto a la inspección del cráneo, aclararon las preguntas de los miembros del jurado que lo realizaron en el cuartel de Castro Urdiales porque allí había sido trasladado y nadie los obligó a acudir al domicilio donde se produjo el macabro hallazgo. “Vamos a donde nos digan”, zanjaron.

Seu relatório contém imagens dos objetos que supostamente envolveram a cabeça humana -sacos de lixo, estojo de maquiagem, presente e papel de jornal-, mas as fotografias foram tiradas nas instalações da Benemérita e a ordem desses elementos corresponde ao que eles viram lá, não en la casa.

Explicaron que la hoja con el crucigrama o rompecabezas autodefinido estaba arrugada, pero la estiraron o alisaron para dejar constancia de que dicha actividad estaba escrita y completada.

RESTOS DE DIAZEPAM, PERO SIN DETERMINAR LA CANTIDAD

En la sexta sesión de la audiencia oral, prevista hasta este viernes, con la deliberación y veredicto del jurado, también se practicó la pericia toxicológica y químico-toxicológica al imputado (sobre muestras de orina y cabello) y al cráneo (análisis de tejidos blandos). ).

En el primero, apreciaron la presencia de diazepam, un ansiolítico «muy común en la población», y un metabolito de un antidepresivo que también es «muy común» para combatir estados depresivos y que suele ser prescrito por médicos especialistas.

Y en el cabello analizado, de distintas longitudes -antes y después del corte- no se detectó consumo «crónico» de drogas. Por lo demás, no se realizaron pruebas para detectar la ingesta de alcohol, señalaron las farmacéuticas.

En cuanto a las cuatro muestras enviadas de las pocas partes blandas que conserva el cráneo -músculo o tejido adiposo, que no son las «matrices convencionales» para este tipo de análisis-, los expertos encontraron diazepam en todas ellas y en dos de ellas también su metabolitos.

Precisaron que el estudio fue «muy difícil» por las pequeñas cantidades de materia blanda que estaban presentes y cómo fueron «degradadas», con presencia de moho y microorganismos, por el tiempo transcurrido y la manipulación a la que fueron sometidos los cráneos. sometidos (fuente termal y cocción, según especialidad).

Aun así, detectaron la presencia de dicha droga -un pico «considerable», «por encima de los límites de cuantificación establecidos»-, pero sin poder determinar la cantidad, ni si se trataba de un consumo único o formaba parte de un tratamiento médico.

El juicio continúa este martes, a partir de las diez de la mañana, con tres pericias más: dos sobre técnica policial y una sobre geolocalización.

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