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Hallan en la Menéndez Pelayo una traducción de Terencio realizada por una mujer en el siglo XVIII, única en España

Hallan en la Menéndez Pelayo una traducción de Terencio realizada por una mujer en el siglo XVIII, única en España

SANTANDER, 1 de diciembre (EUROPA PRESS)-

Un investigador de la Universidad de Cantabria (UC) encontró en los fondos de la Biblioteca Menéndez Pelayo una traducción manuscrita de Terencio, autor de época romana, realizada por una mujer hasta ahora desconocida de los siglos XVIII al XIX, Laura Alexandra Sigüenza, que es “una obra capital en la historia de España” y “única en la historia de la traducción al español” porque hasta entonces todas estaban firmadas por hombres.

Así lo dice su descubridor, Daniel Río Lago, investigador del Departamento de Ciencias Históricas de la UC, quien valoró este hallazgo porque se trata de una de las tres traducciones que existen del latín al español de la obra ‘Andria’ de Terencio, que hace por ser una «unicum», y por haber sido una mujer «altamente educada», al nivel de cualquier intelectual masculino del siglo XVIII.

En la presentación, tanto la alcaldesa de Santander, Gema Igual, como la responsable de la Biblioteca Menéndez Pelayo, María Paz Delgado, el director general de Cultura de Cantabria, Juan Antonio González, y el investigador destacaron que la obra es «una joya » de la biblioteca que Marcelino Menéndez Pelayo legó a la ciudad, con más de 41.500 ejemplares que la convierten en «un hito» y una de las mejores colecciones de investigación del mundo.

De hecho, según Delgado, la biblioteca es el bien cultural más importante de Cantabria después de Altamira, por lo que se continúa avanzando en su digitalización, en la que se incluirá ‘Andria’.

En este sentido, a partir de ahora se trabajará para publicar un análisis en profundidad de la traducción del manuscrito, se realizará una edición facsimilar, se tomarán acciones para preservar la copia y mayores aclaraciones sobre más fuentes de referencia. será realizado.

Río explicó que encontró información sobre el manuscrito revisando el catálogo del primer director de la biblioteca, Arigas, quien le trajo esta traducción, que es “una obra capital en la historia de España”. Publio Terencio es uno de los autores más importantes de la comedia latina del siglo II, y sólo existen tres traducciones de su obra, lo que hace que la de Sigüenza sea “única en toda la tradición textual de este autor y en toda la recepción que tenemos”. Terencio y los autores clásicos en España. Es capital”, enfatizó.

Al abrir el manuscrito, Río encontró el prólogo escrito por la autora, una mujer siria completamente desconocida entre los siglos XVIII y XIX, en el que “nos presenta la exquisita y elevada educación de la que disfrutó”. Mujer formada en latín, probablemente vinculada a los círculos intelectuales del siglo XVIII hispano, entre los que se encontraba Ranz Romanillos, uno de los padres de la Constitución de 1812.

En el prólogo, la autora, posiblemente en su lecho de muerte, explica la motivación que la llevó a traducir a Terence al español, que fue que su hija tuviera, al menos, la misma educación que ella.

Tras el prólogo hay un estudio preliminar, “muy profundo y reflexivo”, según Río, que revela un gran manejo de las fuentes clásicas, tanto griegas como latinas, por parte de los padres de la Iglesia y los intelectuales del Renacimiento; una “auténtica monografía”, en el sentido moderno del término, de la historia del teatro.

Luego está la traducción propiamente dicha, donde se pueden ver dos cartas, una del texto latino y otra del autor, en español y en los versos típicos de la comedia hispánica del siglo XVIII.

El manuscrito finaliza con una sección de notas, «próxima a las ediciones modernas», en la que también se demuestra un profundo conocimiento de la literatura latina.

La investigación aún se encuentra en sus primeros pasos y su autor ha explicado que se desconoce cómo llegó el manuscrito a manos de Menéndez Pelayo, y, sobre todo, «por qué no lo tuvo en cuenta para sus importantes estudios sobre la historia de la traducción en España».

Para Río, “lo capital es devolver a la historia el nombre de esta mujer de tan alta formación cultural e intelectual y que hasta hoy ha pasado desapercibida”.

El alcalde destacó que «la aparición de este tesoro» también pone de relieve «la importancia» de la biblioteca, cuyo fondo se encuentra actualmente en la Biblioteca Central mientras se finalizan las obras en su sede original, y que necesita el apoyo de «todos. “reponerla” en su lugar, ya que su colección bibliográfica es una de las mejores del mundo, y también hacer “sus joyas universalmente accesibles”.

En el mismo sentido, Delegado consideró “fundamental” la inversión en la biblioteca para “conservar y preservar el legado”.

En este sentido, el director general de Cultura garantizó que cuando los fondos vuelvan a su lugar original «lo apoyaremos todos» para que se convierta «sin duda en un elemento clave» para los investigadores.

En línea, Igual afirmó que la biblioteca se encuentra actualmente “en plena actividad” en su sede temporal y que será reabierta “con más recursos económicos”.

El Gobierno de España está llevando a cabo la rehabilitación de la biblioteca y el Gobierno de Cantabria está colaborando con el Ayuntamiento en la informatización y digitalización de los fondos.

La Biblioteca Menéndez Pelayo atesora 1.032 manuscritos, documentos y correspondencia; 41.500 títulos impresos, incluidos 22 incunables (siglo XV); 1.124 obras del siglo XVI; 1.125 del siglo XVII; 2.839 del siglo XVIII; y 35.260 de los siglos XIX y XX.