La sinfonía autóctona de los indígenas emberá chami en Colombia

La sinfonía autóctona de los indígenas emberá chami en Colombia


Por Maribel Arenas |

Bogotá (EFE).- Cada semana en el Resguardo Indígena Marcelino Tascón, que se esconde en el municipio colombiano de Valparaíso, unos cuarenta niños indígenas Emberá Chami hacen vibrar su patria con notas musicales que salen de sus quenas (flautas de madera), violines, saxofones y clarinetes.

Todos ellos forman parte de la Orquesta Filarmónica Emberá Chami, la primera orquesta filarmónica indígena del país sudamericano que combina sonidos sinfónicos y autóctonos para realzar la cultura de la comunidad.

Para los Emberá Chami, la música es un remedio para curar almas, dentro de la medicina tradicional practicada históricamente por el grupo indígena.

Indígenas Emberá Chami “actualizados”

Entre las cuatro decenas de jóvenes y niños que dan vida al grupo, Emmanuel Caicedo Toscón se destaca por el movimiento de su quena, como una especie de batuta de director.

Sus pómulos destacan por tener grabada la silueta de las montañas. Su nariz y barbilla están atravesadas por una línea de flecha que emula la conexión de la mente con el cielo y la tierra.

Músicos de la Orquesta Filarmónica Emberá Chami presentan ‘Un canto para la armonía’, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Bogotá (Colombia). EFE/Carlos Ortega

En una entrevista con EFE, poco antes del inicio del concierto de la orquesta en el Itamaraty de Bogotá, el músico de 18 años asegura que son «indígenas muy actuales» a los que les gusta el reguetón, las melodías andinas, el vallenato o salsa como cualquier joven colombiano. Todo ello “sin dejar atrás las raíces”.

Caicedo deja claro que quiere dedicarse profesionalmente a la música e incluso afirma con orgullo que su mayor anhelo es tocar en la Filarmónica de Medellín o Bogotá.

“Hay que trabajar duro por lo que se quiere, nada es fácil”, reflexiona mientras contempla su instrumento y revela que el truco para hacerlo sonar es “aprender a manejar la respiración para que el aire salga enrarecido y no disperso”.

Salvaguardar los cuentos de origen

Entre la programación que interpretará el Emberá Chami en el Salón Bolívar del Ministerio, destacan piezas como “Río Verde”, canción escrita por otro hermano indígena “para toda la Nación Emberá”, explica el músico.

En esta canción, añade, se reivindica la importancia de la mujer, la fuerza del río y del agua, y la importancia de protegerla y cuidarla por parte de su comunidad.

Además de la armonía de sonidos, el director de la orquesta, Alejandro Vásquez, destaca que la voz de los intérpretes también forma parte del repertorio para entonar letras de temas que hacen referencia a sus historias de origen.

Músicos de la Orquesta Filarmónica Emberá Chami presentan 'Un canto para la armonía', hoy, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Bogotá (Colombia).  EFE/Carlos Ortega
Músicos de la Orquesta Filarmónica Emberá Chami presentan ‘Un canto para la armonía’, en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Bogotá (Colombia). EFE/Carlos Ortega

“Hay un espíritu que protege a la comunidad y nos da agua y lluvia”, dice el joven Caicedo, aunque esta entidad es “muy tacaña” y se irrita si habita la primera casa que no le regalan.

Consciente de su condición de ‘kapunía’ (no indígena), Vásquez reconoce que los profesores que imparten las clases y él mismo tienen mucho más que aprender de la comunidad que los incipientes músicos.

«A veces la Academia nos lleva a que no nos guste la música, sino que la apoyemos. Lo hacen con amor, cariño y una cura impresionante y nos hacen volver a disfrutar de la música”, concluyó.

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