ONG señalan Doñana como el símbolo del deterioro de los humedales en España en su Día Internacional

ONG señalan Doñana como el símbolo del deterioro de los humedales en España en su Día Internacional

MADRID, 31 de enero (EUROPA PRESS)-

Para las organizaciones ecologistas y ecologistas, el Parque Nacional de Doñana se ha convertido en un símbolo del deterioro que sufren los humedales en España, coincidiendo con el Día Internacional de estos espacios, que se celebra cada 2 de febrero.

Según Greenpeace, “los humedales son los espacios naturales más amenazados por la acción humana en España, que ha perdido más del 60% de sus humedales”. Para la organización, menos de un tercio está bien conservado, “el resto corre riesgo de desaparecer”.

“Tras la práctica desaparición de las Tablas de Daimiel, o las graves afectaciones al Mar Menor y la Albufera, en el corto plazo, Doñana también podría desaparecer”, advirtió la ONG. “Las sequías, como las actuales, empeoran la situación: al tener menos agua y seguir aumentando las demandas externas, los humedales quedan secos, perdiendo su biodiversidad”, por lo que consideran que “es urgente atacar las causas de los daños, principalmente la agricultura y la ganadería, así como el cambio climático”, añaden.

Para Greenpece, la conservación del parque nacional de Huelva choca “con los intereses económicos de la agricultura industrial e intensiva y con la apatía y complacencia de las distintas administraciones que gestionan este entorno natural”. Según la ONG, “desde hace años se permiten ilegalidades en el uso del agua y el aumento de las superficies de regadío”.

A su vez, el Foro de Economía del Agua llamó a consensos y trabajo colectivo para preservar los humedales y recuperar aquellos que se encuentran deteriorados.

El presidente del Foro de Economía del Agua, Francisco Lombardo, llamó a buscar consensos para garantizar la supervivencia de estas masas de agua y puso como ejemplo el reciente acuerdo entre el Gobierno de España y la Junta de Andalucía para garantizar el desarrollo sostenible de Doñana, para el que se comprometen a invertir más de 1.400 millones de euros hasta 2027 o el protocolo firmado para la creación y regulación de la Comisión Interadministrativa del Mar Menor.

“Estos ejemplos de consenso nos llevan al optimismo y nos muestran el camino que debemos seguir. Debemos actuar rápidamente y actuar juntos”, afirmó Lombardo.

El Foro del Agua señala a la agricultura como el principal consumidor de agua dulce y, aunque reconoce cierta tendencia a «abusar del riego», apuesta por no criminalizar a los agricultores ni al sector, sino a «tomar conciencia del problema y encontrar soluciones». juntos «. . “Lograrlo requiere inversiones que deben realizarse de manera conjunta en tecnología, desarrollo de inteligencia artificial aplicada a exploraciones y control de pozos ilegales”, argumentó Lombardo.

EVIDENCIA CIENTÍFICA

Por su parte, WWF presentó evidencia científica del colapso ecológico de Doñana y reclamó “soluciones urgentes y reales”. En un informe advierten de que las presiones actuales han desencadenado un “efecto dominó” de pérdida de biodiversidad que está llevando a Doñana a un punto de no retorno.

Todas las evidencias científicas apuntan a que la «sobreexplotación del agua, unida al crecimiento irracional de regadíos legales e ilegales, agravado por un urbanismo insostenible en Matalascañas, son las causas del deterioro de este humedal, único en el mundo, provocando la disminución de su biodiversidad», revela el trabajo, elaborado en colaboración con 30 científicos de los principales organismos de investigación y varias universidades.

La contaminación de sus aguas, la sobreexplotación del acuífero para el cultivo de fresas o el turismo insostenible “han deteriorado significativamente los hábitats y las especies de Doñana”, según la investigación.

Para los ecologistas, todos los impactos analizados están provocando una progresiva y alarmante disminución de la biodiversidad en Doñana, “ya ​​que no hay suficiente agua, ni subterránea ni superficial, que llegue a los ecosistemas acuáticos y terrestres que la necesitan para sobrevivir”.

La consecuencia de ello es la «dramática reducción de indicadores clave, como la muerte de los alcornoques centenarios, que requieren altos niveles freáticos para alimentar sus raíces, la pérdida de especies de anfibios por la desaparición de lagunas y la reducción de la superficie de la marisma, que pasó de una media de 4,3 especies por km2 en 2003 a 2,5 especies/km2 en 2021, y la desaparición en 40 años de 28 especies de libélulas y caballitos del diablo, especies que funcionan como indicadores y dependen de los ecosistemas acuáticos para sobrevivir. , desarrollan sus larvas”, argumentó la entidad ambiental.